BIBLIA ARQUEOLÓGICA

DESCUBRIMIENTOS RECIENTES EN ARQUEOLOGÍA

1. El anillo de Pilato. Además de la inscripción de Cesarea, un segundo descubrimiento confirma la existencia histórica de Pilato.

En el año 2018, en Jerusalén circulaba la noticia de que se había descubierto un anillo en la fortaleza de Herodes, a solo 5 kilómetros de Belén. ¡En realidad, el anillo había sido encontrado en el año 1969! Sin embargo, nadie había sido capaz de descifrar su inscripción. Solo en el año 2018, tras una limpieza a fondo y gracias a los avances en la tecnología fotográfica, fue posible leer la redacción griega que contiene el nombre de Poncio Pilato.

Los estudiosos creen que el anillo no fue suyo, sino de un secretario que firmaba los documentos en su nombre. El nombre no tiene la forma nominativa ni genitiva que suele formar parte de los nombres de las autoridades que aparecen en monedas y sellos. Algunos piensan que la inscripción podría estar en la forma dativa, que se traduce como «por Pilato». Por lo tanto, pertenecía a algún secretario, tal vez un recaudador de impuestos, que tendría la autoridad suficiente para emitir documentos a nombre del gobernador romano.

Amorai-Stark et al., “An Inscribed Copper-Alloy Finger Ring from Herodium Depicting a Krater”, 217.


2. El templo de Motza: Ubicado a unos 8 kilómetros del Monte del Templo, el sitio ofrece las pruebas más recientes de idolatría entre los judíos antes de la llegada de los babilonios.

En el año 2012, mientras se construía una carretera en Israel, los trabajadores descubrieron un edificio religioso de la Edad del Hierro en Tel Motza, que data de entre los siglos IX y X a. C. Los hallazgos de la excavación arqueológica confirman la apostasía religiosa en Judá que varios profetas bíblicos, especialmente Jeremías y Ezequiel, denunciaron reiteradamente.

La estructura era un templo religioso pagano que funcionaba a menos de 8 kilómetros del Templo de Salomón de Jerusalén, lo que demuestra que no era el único lugar de culto para los judíos locales. Este descubrimiento sugiere que no todos los sectores de la sociedad de Judea siguieron las reformas emprendidas por Josías y Ezequías. Muchos siguieron adorando en los lugares altos.

Una investigación más extensa debería proporcionar información adicional sobre este centro de culto pagano en el territorio de Judá. Por ahora, la atención de los investigadores se ha centrado en el hecho aparente de que Nabucodonosor no lo destruyó, sino que fue abandonado después de la invasión babilónica.


3. La inscripción de David confirmada en la estela de Mesa. Hasta hace poco, solo la estela de Tel Dan ofrecía respaldo histórico al rey de Judea, David. Hoy han aparecido pruebas adicionales.

El mundo de la arqueología bíblica fue testigo en el año 1993 de la publicación de un hallazgo arqueológico en Tel Dan, en el norte de Israel, que proporcionaba una prueba histórica sobre la existencia de David y sus descendientes. La expresión «casa de David» encontrada en una estela aramea fue tan significativa que llegó a la portada del New York Times.

Casi dos años antes, el profesor André Lemaire de la Universidad de la Sorbona había leído la misma frase en la estela de Mesa que ahora se encuentra en el museo de Louvre, en Paris. Sin embargo, tuvo que afrontar la oposición por parte de sus colegas, porque los académicos aceptaban casi unánimemente que David era un mito. Incluso tras la publicación de la estela de Tel Dan, Lemaire no encontró respaldo para su lectura.

Una nueva técnica utilizada en el año 2019 por Michael Langlois reabrió una nueva investigación de la línea 31 de la estela, esta vez utilizando la tecnología avanzada de fotografía tridimensional. André Lemaire tenía razón. La estela de Mesa también lleva una referencia al rey David. Los resultados fueron presentados en un encuentro internacional en la ciudad de Jerusalén.

Borschel-Dan, “High-tech Study of Ancient Stone Suggests New Proof of King David’s Dynasty”.

Langlois, “The Kings, the City and the House of David on the Mesha Stele in Light of New Imaging Techniques”, 23-47.


4. Una estatuilla hallada en el norte de Israel podría ser la primera imagen de un rey de Israel encontrada hasta ahora. Jehú, representado en una estela conmemorativa de Salmansar, fue el único rey hebreo cuyo retrato se conservó para la posteridad. Sin embargo, en el año 2017, una escultura enigmática de la cabeza de un rey que data de hace casi tres mil años abrió la posibilidad de que también representara a un monarca bíblico.

La escultura de 5 centímetros es un ejemplo extremadamente raro de arte figurativo de la Tierra Santa durante el siglo IX a. C., la época de la monarquía israelita. Bien conservada, a excepción de un trozo de barba que falta, el artefacto fue un hallazgo sin precedentes, ya que nunca antes se había excavado algo parecido en Israel.

Aunque algunos eruditos dudan de si se trata de una figura regia o no, el hallazgo tiene importancia, especialmente porque se encontró in situ al sur de la frontera de Israel con el Líbano durante las excavaciones en Abel-bet-maaca, un pueblo mencionado en 1 Reyes 15: 20 y 2 Reyes 15: 29.

Archaeology Magazine, “Small, Sculpted Head May Depict Ancient King”.


5. Un sello de arcilla con la inscripción «Bat Lechem». Probablemente ofrece la primera prueba arqueológica sobre la existencia de Belén durante el período bíblico.

Descubierto en el año 2012, es una bulla o impresión de sello que mide ca. 1,5 centímetros y se encontró durante el tamizado del suelo extraído de las excavaciones de la ciudad de David en Jerusalén. Es la primera vez que el nombre Belén aparece fuera de la Biblia, lo cual indica que realmente fue un lugar del Reino de Judá y que, por lo tanto, existió antes del período de la monarquía.

La Biblia menciona a Belén por primera vez en el versículo «de Efrata, que es Belén» para indicar el lugar donde Raquel, la esposa de Jacob, murió y fue sepultada (Gén. 35: 19; 48: 7). Los descendientes de Judá se asentaron allí, entre ellos la familia de Booz (Libro de Rut).

En la bulla aparecen tres líneas de escritura en hebreo antiguo:

בשבעת Bishv’at

בת לחם Bat Lechem

ך[למל] ך [Lemel] ekh

Conforme a Eli Shukron, director de la excavación, «parece que en el séptimo año del reinado de un rey (no está claro si el rey al que se hace referencia aquí es Ezequías, Manasés o Josías), se envió una remesa desde Belén al rey de Jerusalén. La bulla que encontramos pertenece al grupo de bullae de «impuestos», bullae administrativas utilizadas para sellar las remesas de impuestos remitidas al sistema tributario del Reino de Judá a finales de los siglos VIII y VII a. C. El impuesto podría haberse pagado en plata o productos agrícolas, como el vino o el trigo».

Israel Antiquities Authority, “Earliest Archaeological Evidence of the Existence of the City of Bethlehem already in the First Temple Period”.

Shanks, “History of Bethlehem Documented by First Temple Period Bulla from the City of David: Jesus’ Birthplace in Ancient Bethlehem Confirmed as an Israelite City Centuries Earlier”.