
Virtudes
Sencillez
«Cuando Pedro llamó a la puerta del patio, salió a atender una muchacha llamada Rode, la cual, al reconocer la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta» (Hechos 12: 13-14).
Rode era una jovencita perteneciente a la iglesia cristiana del primer siglo, que solo se menciona una vez en la Biblia, pero nos deja una gran lección. En ocasiones oramos fervientemente pidiendo un milagro. Con seguridad, esa fue la experiencia de esta muchacha quien, con toda la iglesia, pedían la liberación del apóstol Pedro de la cárcel. Y entonces, Dios nos sorprende concediéndonos nuestra petición. ¡Cuánta alegría nos puede producir ser testigos de una oración respondida de ese modo! La reacción de Rode al reconocer, simplemente por la voz, a Pedro fue de tanto entusiasmo que corrió a compartir la noticia con los demás. En lugar de buscar protagonismo o de hacer notar que ella había sido quien reconoció al apóstol, compartió con sencillez de corazón la noticia de la intervención divina. Sigamos el ejemplo de Rode, buscando alegrar a los demás con el testimonio de las grandes obras de Dios.
