
PERU | CONQUISTADORES
1. Observar la devoción matutina. Entrar en contacto con el Cielo desde el inicio de cada día.
2. Cumplir con la parte que me toca. Realizar mi responsabilidad como persona y como cristiano.
3. Cuidar mi cuerpo. Es un deber y una necesidad porque mi cuerpo «es templo del Espíritu Santo».
4. Tener una mirada franca. No importa donde estemos, a la vista de todos o en un lugar escondido, decir la verdad, rechazando toda mala palabra y pensamientos impuros.
5. Ser cortés y obediente. Mostrarse educado, amable, solidario y bien dispuesto para realizar lo que se me pida si está en armonía con la voluntad de Dios.
6. Andar con reverencia en la casa de Dios. «El Señor está en su santo templo», dice el profeta (Habacuc 2: 20), y debemos permanecer reverentes en su presencia.
7. Conservar una canción en el corazón. Caminar por la vida con una actitud positiva y dichosa, como corresponde a quien tiene a Cristo en el corazón.
8. Trabajar para Dios. Obedecer con alegría la misión encomendada por Jesús, ya que es un privilegio participar en ella.