¿Qué tiene de especial el sábado?

El sábado es especial porque Dios lo instituyó (Gén. 2: 1-3).

Siendo que Dios creó el sábado en el séptimo día de la semana de la Creación, este fue el primer día completo de Adán y Eva sobre la tierra, y lo pasaron con Dios. Lo primero que hicieron los seres humanos fue vincularse con Dios y disfrutar de todo lo que él había hecho. Dios estableció que ese encuentro se repitiese cada semana.

Celebramos los cumpleaños solo una vez al año, pero podemos celebrar a Dios y a su creación semanalmente. ¿Le quita eso algo a lo especial de ese día? Quizá nosotros hagamos poco para prepararnos para su celebración. Si nadie pone nada para la celebración de un cumpleaños, puede que no resulte un cumpleaños muy especial. Lo mismo podría decirse del sábado: ¿Qué piensas hacer en el sábado para que sea especial?

Parece que cuando el pueblo de Dios era esclavo en Egipto, no podía «guardar», ni «practicar» ni «observar» el sábado. Dios los rescató y les dio una forma práctica de disfrutar del sábado. Ocurrió así: Dios proveía maná, alimento diario del cielo para su pueblo en el desierto. Todos los días recogían únicamente lo que necesitaban para ese día, confiando en que Dios les proporcionaría más al día siguiente. Sin embargo, les indicó que se prepararan para el sábado recogiendo el doble el día anterior, ya que no tendrían que «trabajar» para recoger el maná el sábado. Dios hizo el sábado diferente a todos los demás días de la semana (Éxo. 16 registra este relato).

Éxodo 20: 8-11 detalla varias razones por las cuales el sábado es especial, por ejemplo:

  1. Es el único mandamiento que nos invita a «recordar» (porque tenemos tendencia a olvidarlo).
  2. El sábado es santo (sagrado, especial).
  3. Es el día de dejar de lado tu trabajo (¿te gustan las vacaciones?).
  4. Es para todos (adultos, niños, esclavos, inmigrantes, incluso animales).
  5. Hace iguales a todas las personas (ya que se basa en el tiempo, no en el talento, la condición social o el dinero).
  6. El sábado nos recuerda nuestra identidad (de seres creados por Dios).
  7. El sábado comporta una bendición (concedida por Dios).

El sábado no es algo tangible que puedas comprar, poseer o retener con tus manos; es un símbolo rico de múltiples significados. Entre otros:

  1. Fue creado por Dios (Gén 2: 1-3, Éxo. 20: 8-11).
  2. Rompe la rutina diaria y hace que ese día sea especial (Gén 2: 1-3).
  3. Está bendecido abundantemente por Dios (Gén 2: 1-3).
  4. Ha sido santificado, es decir, señalado como sagrado o especial (Gén 2: 1-3).
  5. Libera de cualquier esclavitud (Deut. 5: 12-15, Luc. 13: 15-16).
  6. Es un signo de pertenencia a Dios (Eze. 20: 12, 20).
  7. Servir a los demás es la forma suprema de adorar a Dios (Isa. 58: 1-14).
  8. Dios es el Señor del sábado; ese día es un regalo para nosotros (Mar. 2: 27-28).
  9. Dios salva y sana especialmente en ese día (Mar. 3: 1-6, Juan 9: 1-41)
  10. Nos recuerda que la salvación está en confiar en Dios más que en nuestras buenas obras (Heb. 4: 9-10).

Dios nos dio el sábado antes de que el pecado entrara en este mundo, y el sábado nos lleva de nuevo a Dios en nuestro mundo quebrantado por el pecado. El sábado nos proporciona la ocasión de recentrarnos en Dios, de arraigar nuestra identidad en él y de participar en la celebración que él quiso.

El sábado es especial porque Dios lo instituyó. Pero solo se vuelve especial para nosotros cuando nos involucramos completamente en él.

Para una comprensión más profunda de este tema, ver el siguiente enlace: https://www.adventist.org/en/information/official-statements/documents/article/go/-/sabbath-observance/